De cuentas, rezos y chupones...

February 10, 2017

 
No debo ser el único que está constantemente sacando cuentas, planificando las cosas por hacer, buscando vencer los obstáculos, tratando de seguir adelante… Es que la vida es más cara, el mundo ha cambiado, la competencia es mayor y las aspiraciones son cada vez más.

Hoy en día somos multifacéticos… ¿quién no se ha convertido en agente de publicidad, administrador,chofer, psicólogo, contratista, abogado, diseñador…? Hacemos tantas cosas, estamos al frente de tan diferentes áreas, que estamos ocupados todo el tiempo (o eso creemos). Ni hablar que con el celular en la mano creemos que podemos resolver todo y a cualquier hora. ¡Ya no hay tiempos prefijados!

… Y esto no pasa sólo en la parte laboral: relaciones familiares, deportes, hobbies, actividades comunitarias, crecimiento espiritual. ¡Son muchas cosas a la vez! Y, por supuesto, uno quiere estar encima de todas…

Entre cotizaciones, rezos, partidas de basket, quality time con mi esposa (principalmente no tener el celular en la mano)… Me ocurrió lo más grandioso que a una persona le pueda pasar: ¡Nació mi primer hijo! Quisiera hablar de lo espectacular y magnífico que es, pero la idea de este escrito es otra (capaz en otra oportunidad…) La cuestión es que, a pesar de que no me estoy quejando por este hermoso regalo de Di-s, la realidad es que con un bebé en casa, pueden multiplicar por 100 todo lo mencionado arriba: noches sin dormir, más gastos, “el bebé esta tosiendo…” (Por nombrar sólo algunas). Y si eres mujer esto se intensifica mucho más... El que sabe, sabe… 

Entonces, por naturaleza, traté de estar aun más encima de todo: pagar las cuentas, la hipoteca, comprar pañales, revisar los medicamentos, ir a la trabajo, estudiar, rezar, estar con mi esposa, llamar a mi mamá, (… ¿tomarme un café?)… En fin, si alguien no sabe la definición de estrés, ahí la tiene (jejeje).

Sin embargo fue unos 4 meses después del nacimiento que las cosas se intensificaron más: mi hijo no paraba de llorar en las noches… “¿Será que tiene frío? Vamos a bajar el aire…” La noche siguiente igual… “¿Será que tiene calor? Vamos a subir el aire…” Después la ropa, el colchón, la comida, la luz, la música, el juguete, el chupón, los gases, los cólicos… Después de unas semanas sin dormir, ¡qué les puedo decir, la cosa seguía igual…!

Pero, inesperadamente, un día pasó, llegó de la manera más imprevista… Cuando por fin pensé que tenía todo bajo control y estaba encima de todo, mi esposa gritó: “¡Le está saliendo un diente a Abraham…! ¡Eso era! Le dolía la encía por el diente…”

Y fue ahí que caí en cuenta: yo pensaba que tenía todo bajo control, que yo era el que estaba pagando las cuentas, que yo me organizaba para llegar a estudiar y rezar a tiempo, que los trabajos los estaba haciendo yo y que yo mantenía a la familia contenta… “Todo bajo control”… Lo que nunca me imaginé, ni siquiera pensé en la posibilidad, fue en el diente de Abraham… Pero, ¿a Quién no se le olvidó de que al niño le tiene que salir los dientes? A Di-s… Él sí tenía pendiente que, además de todas las cosas de las que yo estaba tratando de resolver, hay mil y un cosas más que se escapan de mis manos (y yo tan solo soy uno de un millón…) pero que Di-s está controlando.

Entonces comprendí que, a pesar de que uno tiene que trabajar y esforzarse, Di-s está con nosotros en cada paso… No deberíamos pensar que podemos abarcar todo y resolver todo… Debemos confiar aun más en Él y no estar tan preocupados por cada cosa, sino que podemos ver hacia arriba y apoyarnos en Di-s…


Foto de: http://www.tubebebox.com

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