¿Estás seguro que te quieres desprender de estos poderes?

January 24, 2017

 

No es nuevo el que sepamos que la sociedad está corrompida. Que los valores están distorsionados. Que lo que antes era bueno, ahora es malo y lo que era malo ahora es normal. Es que ahora todo es normal. Cualquier postura que uno adopta está bien justificada, ya sea por organizaciones sociales o artículos de Internet. Por eso es que hoy en día nadie se equivoca… ¡Ah! y siempre está el brillante argumento de que todo tiene su lado bueno y su lado no tan bueno. Pero justo ahí está: que todo tiene un lado bueno y uno no tan bueno, tampoco es nuevo… Está en el ver, únicamente, el lado bueno de las cosas lo que debería ser normal…

 

No hay que ser muy sabio para percibir que otro está equivocado… Tampoco hay que ser un estudioso para notar los defectos de los demás. Los errores de los demás todos lo vemos. Lo que distingue a una persona correcta e inteligente es aquella que sólo se enfoca en ver el bien de los demás… En ver lo que otro tiene para ofrecer y lo que otro puede ayudar. Eso es ser sabio. Eso es trascender.

 

Es que a nada llegamos resaltando los errores de los demás. Por el contrario, lo único que esto crea son restricciones, trabas y obstáculos. Nunca nadie logró algo bueno al ver un defecto en el otro. Hay que hacer un esfuerzo especial para enfocar la vista correctamente, cuidarla y buscar canalizar la energía que hay para conducir el sentido visual hacia las cosas buenas. Eso es lo que realmente debería caracterizarnos, ver el bien.

 

Se cuenta que Reb Zusha tenía un don: podía presentir lo que otro había hecho. Entonces lo que Reb Zusha hacía, junto con la ayuda de su hermano, era hacer reflexionar a los demás. Cuando una persona se acercaba y Reb Zusha “veía” lo que este había hecho, por ejemplo, avergonzado a otro, Reb Zusha gritaba a su hermano: “Hermano querido… ¡He pecado! Me burlé de alguien… ¡Cómo pude hacerlo!” La persona, al escuchar esto, reflexionaba y se arrepentía de lo que había hecho. O si uno que había hablado mal de otro se acercaba, decía: “¡Hermano! Hablé mal de un querido… ¡Qué he hecho! ¡Cómo puedo seguir sin pedirle que me perdone!...” Así hacía con cada uno y uno…

 

Un día se acercó una persona a donde el Maestro de Reb Zusha, El Maguid de Mezeritch, para pedirle una Bendición. Reb Zusha, con su don, percibió que esta persona recién acababa de cometer un pecado muy grave. Reb Zusha no podía creerlo: ¡Cómo se atrevía a acercársele así a su Maestro como si nada hubiera pasado! ¡Qué sinvergüenza! Reb Zusha esperó a que éste se hubiera alejado de su Maestro y le gritó: “¿Con qué cara vienes a donde el Santo Maguid de Mezeritch a pedir una Bendición después de lo que has hecho? ¿O es que acaso no te enseñaron modales?”

Tras unos minutos del reproche, Reb Zusha no podía creer lo que había hecho… “¡Cómo fui capaz de avergonzar a otro por lo que mis ojos vieron! ¡Cómo pude utilizar esto que Di-s me regaló para causar daño!” Reb Zusha se dirigió rápidamente a donde su Maestro y le pidió que le quite este don de poder ver dentro de los demás… “¿Estás seguro que te quieres desprender de estos poderes?” le preguntó el Maguid. “Sí” respondió Reb Zusha. Y así fue como Reb Zusha sólo veía el bien en los demás…

 

Sencillo, pero fuerte: “nunca nadie logró algo bueno al ver un defecto en el otro”. ¿Entonces por qué lo seguimos haciendo? Será porque… ¿“Esa es nuestra naturaleza…”?; o porque… “¿Somos humanos…”? Si estás de acuerdo en que esto debería de cambiar, entonces únete al grupo de humanos que sólo quiere ver el bien en la gente (… y cuando estés adentro, plis invítame que yo también necesito apartarme de estos “dones” que tengo de poder ver el mal en los demás).

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